jueves, 31 de julio de 2014

BIOGRAFÍAS: ZHANG YIMOU.

ZHAN YIMOU, 
EL GENIO INAPELABLE 
 
MARIAN PIDAL
 
 
  
Zhang Yimou, un espíritu libre

     China está en deuda con Zhang Yimou y difícilmente podrá pagar la magna obra de uno de los cineastas más insólitos de las últimas décadas. En realidad, la cultura, en cualquier esquina del planeta, le debe gratitud por conseguido transmutar productos industriales en obras de arte exclusivas.

    Nacido el 14 de noviembre de 1951 en la ciudad de Xi’an, Yimou cambió una existencia acomodada por el duro trabajo en una fábrica textil. Durante una década fue uno más de los millones de obreros de la China maoísta. Su paso por la Academia de Cine de Pekín descubrió unas dotes innatas para el dibujo y la fotografía y una sorprendente sensibilidad para corporeizar y sublimar lo intangible.

     Realizador curtido al abrigo de la Quinta Generación del cine chino, la obra de Yimou se bifurca en dos líneas expresivas. La primera, extrovertida, quimérica y barroca, es la del ‘wuxia’. En ella exalta las crónicas de aventuras y las artes marciales. Con estas premisas rodó ‘Hero’, ‘La casa de las dagas voladoras’ y ‘La maldición de la flor dorada’. La segunda, introspectiva, realista y más contenida, se adentra en el relato austero y conmovedor que se proyecta en ‘Sorgo rojo’, ‘Ju Dou: Semilla de crisantemo’, ‘La linterna roja’, ‘Ni uno menos’ y ‘El camino a casa’, seguramente las mejores cintas de su filmografía.




Zhang Yimou es un director extremadamente minucioso que ilumina los planos con el mimo de un pintor miniaturista. En sus creaciones las texturas cobran vida; los colores esconden simbolismos; los espacios rezuman exuberancia o se contraen hasta el minimalismo; los sonidos trascienden el pentagrama para controlar el discurso dramático.
        

     El cine de Yimou siempre ha perseguido la libertad y algunos de sus trabajos le han granjeado críticas corrosivas y censuras indigestas en su país. Emotivo y directo, ha escrutado abiertamente cuestiones controvertidas como la pobreza de la vida rural; la deshumanización de las populosas urbes; los entramados de la mafia y la revolución de Mao. Pero el auténtico motor de su inagotable creatividad es el respeto incondicional a la mujer, habitualmente noble, valiente, generosa, rebelde. Raras veces, intrigante, interesada o desleal. Siempre digna y fuerte.

     Para sus personajes femeninos más convincentes Yimou eligió a Gong Li, su musa; la jovencísima Wei Minzhi, y Zhang Ziyi, una de las actrices más respetadas del cine asiático.
 
Gong Li abrumó al jurado del Festival Internacional de Cine de Berlín en 1987 con ‘Sorgo rojo’. La tímida muchacha que abandona su hogar para casarse con un comerciante debilitado por la lepra se enamora de un hombre decidido que la escolta hasta su nueva casa. Buen pretexto para seducir al espectador con la intensidad dramática que Li imprime a cada escena. Enfrentada a un cúmulo de adversidades con  final trágico, la joven inocente se convierte en una mujer resolutiva y heroica. Filme deslumbrante.
 
   ‘Ju Dou: Semilla de crisantemo’ fue la primera película china que optó a un Oscar en 1990. No lo ganó pero recibió galardones en Cannes y Valladolid. Aquí, Gong Li vuelve a probar el acíbar de un matrimonio desgraciado. Esclava, más que esposa, vive con un viejo miserable que la humilla sádicamente. Busca refugio en un sobrino del marido y del adulterio nace un hijo, en apariencia insignificante, que será el detonante de un nuevo drama. Li asume su rol con la crudeza de un ser destinado a sobrevivir entre abusos y brutalidades. Asombroso.

     ‘La linterna roja’, en 1991, cuenta la historia de cuatro mujeres que compiten por el favor de un marido prepotente. Se someten a sus caprichos por el placer mezquino que supone desbancar a la rival. Gong Li, la cuarta esposa, recién llegada a la mansión-fortaleza, se asfixia en una cotidianeidad sometida a reglas incoherentes encalladas en la rigidez y la hipocresía. Los planes que urde para atraer al esposo fracasan estrepitosamente y la sumen en la demencia. Mágico.

      En 1999, Wei Minzhi interpreta a una adolescente de trece años que en ‘Ni uno menos’ se hace cargo de una desvencijada escuela rural. Casi una niña, lidera con mano firme a un puñado de chiquillos que la empujan a situaciones agobiantes. Cuando uno de sus alumnos huye a la gran ciudad, la maestra lo busca angustiada. Con tenacidad logra devolverlo indemne a la aldea. Entrañable.
 
También en 1999, Zhang Ziyi encarna en ‘El camino a casa’ a una campesina perdidamente enamorada del maestro del pueblo. Campesina y maestro tejen una historia de amor poética, jalonada de pequeños detalles que hacen del filme una filigrana visual y sonora apabullante. Como siempre, el cineasta se acerca al modelo femenino con admiración y delicadeza. Prodigioso. Y Zhang Yimou … memorable.
ZHANG YIMOU,
14-XI-1951, Xi'an, China.
Director de cine, fotógrafo y dibujante.
Artículo publicado en 2013 por MARIAN PIDAL en el periódico 'El Comercio', de Gijón, España.

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