sábado, 27 de diciembre de 2014

YO MISMA: ANNA KARENINA: CRÍTICA MUSICAL.

Tolstói, narrador infatigable





MARIAN PIDAL






     Lev Tolstoi nació tal día como hoy hace 186 años. Casi dos siglos después, sigue siendo considerado uno de los novelistas más excelsos del siglo XIX. Como tantos escritores contemporáneos de prestigio enmarcados en la corriente del Realismo, fue un excelente confeccionador de perfiles humanos y un sutil observador del mundo que le rodeaba.
 
     Nació en Rusia en 1828 en el seno de una familia perteneciente a la nobleza. El hecho de formar parte de una clase privilegiada tuvo más importancia en su vida y en su obra de lo que a priori podría parecer.
 
     Hijo de condes, Lev tuvo acceso a la Universidad -que pronto abandonó- circunstancia que abrió su mente al arte y a la intelectualidad. No obstante, antes de convertirse en un extraordinario escritor, pasó por experiencias cotidianas para los sectores de la sociedad menos afortunados. Acumula deudas de juego, conoce los estragos que la enfermedad produce en cuerpos ajenos y los sufrimientos que conlleva la carrera militar cuando se convierte en brigada de artillería. Pero, la vida militar no cuadraba con su espíritu bohemio. Se significa políticamente simpatizando con el anarquismo y defiende el pacifismo frente a la violencia.
 
     A lo largo de su vida pasó por contradicciones que dejaron profunda huella en su ánimo. De ser un protegido del destino y vivir entre lujos y caprichos pasa a convivir con los campesinos explotados y funda para sus hijos una escuela, de la cual sería 'alma mater' como profesor, pedagogo y autor de libros escolares.
 
     Una neumonía pone fin a su vida en 1910. Entonces, ya era una figura legendaria incluso para quienes no llegaron a conocer el valor artístico de su obra.
 
     Entre sus títulos más renombrados figuran 'Los Cosacos', 'Guerra y paz', 'La muerte de Iván Ilich', 'Iglesia y Estado' y 'Anna Karenina'.
 
     Los escritos de Tolstói han sido adaptados en numerosas ocasiones al cine, la televisión y el ballet. Sin duda, 'Guerra y paz' y 'Anna Karenina' han sido las más recurrentes.

 
     En 2006, tuve el placer de ver el ballet 'Anna Karenina' en versión de la compañía Eifman Ballet Theatre. A continuación, os dejo la crítica que publiqué sobre aquella gala:
 
COREOGRAFÍA DE UN DRAMA  

FESTIVAL DE DANZA DE OVIEDO

Intérprete: Eifman Ballet Theatre.
Obra: 'Anna Karenina'.
Lugar: Teatro Campoamor.
 
        El Festival de Danza de Oviedo se clausuró el viernes con la actuación de la compañía rusa Eifman Ballet Theatre que puso en escena ‘Anna Karenina’, un ballet basado en la novela homónima de Lev Tolstói, coreografiado por Boris Eifman sobre una selección musical de Tchaikovsky. Desde su estreno en el Teatro del Conservatorio de San Petersburgo, hace poco más de un año, los primeros bailarines de la compañía se han repartido los papeles principales. Maria Abashova y Vera Arbuzova han dado vida a Anna Karenina; Yuri Smekalov y Alexei Turko, a Vronsky, y Albert Galichanin  y Oleg Markov, a Karenin.
 
     La dirección artística de Boris Eifman, eterno iconoclasta, militante del antiacademicismo, recrea en el montaje de ‘Anna Karenina’ las contradicciones de tres personajes torturados envueltos en un adulterio que desemboca en tragedia. Crónica de un drama anunciado. Tres perfiles psicológicos complejos ante el desafío de reflejar caracteres y sentimientos a través de la danza. El papel de Anna refleja la dualidad de la heroína, mundana y familiar a un tiempo, que se debate entre el amor de madre y esposa y la pasión de amante. Técnicamente, resulta comprometido y agotador porque exige el refinamiento, la pasión y la ductilidad que permiten al espectador disfrutar los matices que exhibe la Karenina frágil, abandonada al amante, y la Karenina rebelde que abandona al esposo.
 
      El rol de Vronsky está pensado para un bailarín elegante y atlético; el preferido por Eifman. Tiene que resultar seguro en las elevaciones y expresivo en el gesto y dotar a su interpretación de sensualidad y magnetismo. Karenin, atormentado por la traición, es el estereotipo del danzarín poderoso, equilibrado y visualmente sólido.

 
       El cuerpo de baile, indiscutiblemente uniforme y dinámico, traza sin descanso líneas de fuerza que convergen y se dispersan dando geometría a los espacios. Vistoso en el baile de máscaras; cercano al music-hall en el brindis y rabiosamente contemporáneo en el submundo de espectros y conciencias que rodea a la protagonista. 
 
      Las luces, proyectadas con discreción; la maquinaria, el atrezzo y los efectos especiales se aplicaron con justeza. El vestuario, espléndido, reforzó las metáforas recurriendo a una simbología cromática que enfatizó situaciones y estados de ánimo. Producción soberbia para cautivar al público que llenaba el Campoamor y que premió la labor del Eifman Ballet Theatre con una prolongada ovación.
 
 
Crítica escrita por MARIAN PIDAL y publicada el 23 de abril de 2006 en el periódico 'El Comercio', de Gijón, España. 
 
 
LEV NIKOLÁIEIVICH TOLSTOI,
9-IX-1828, Yásnaya Poliana, Rusia/20-XI-1910, Astápovo, Rusia. Escritor.

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