sábado, 27 de diciembre de 2014

YO MISMA: COMPAÑÍA ANTONIO GADES: CRÍTICA MUSICAL.

Gades en el recuerdo




MARIAN PIDAL

 


 
     Hace unas semanas visitó Asturias la 'Compañía Antonio Gades'. Por motivos personales, no pude ver su actuación y lo sentí porque es una de las compañías de danza más sólidas de España.
 
     Guardo un gran recuerdo de su paso por Oviedo hace ocho años cuando visitaron el Teatro Campoamor para bailar 'Carmen'. Entonces, escribí para el periódico 'El Comercio' la crítica que os dejo a continuación: 
 
                            Antonio Gades
EN MEMORIA DE GADES  
FESTIVAL DE DANZA DE OVIEDO
Intérprete: Compañía Antonio Gades.
Obra: ‘Carmen’.
Lugar: Teatro Campoamor, Oviedo.

     La tercera edición del Festival de Danza de Oviedo recibió el martes la puesta en escena del ballet ‘Carmen’ a cargo de la Compañía Antonio Gades. Bajo la dirección artística de Stella Arauzo, un nutrido grupo de bailarines, tocaores y cantaores, técnica y artísticamente impecables, revivió una obra estrenada en 1983 por el genial bailarín Antonio Gades. Como entonces, coreografía, iluminación, argumento y hasta algunos fragmentos de la partitura, llevan su sello y conservan la frescura y la fuerza que hicieron de este ballet una obra de referencia para la danza española.

     A telón bajado se escucha la obertura de la ópera ‘Carmen’ de Georges Bizet. El espectador asiste a una clase de baile en la que se ultima una representación de ‘Carmen’. Los bailarines, con un vestuario colorista dentro de la sencillez, evolucionan entre los jaleos aparentemente descuidados de tres guitarristas y dos palmeros. El drama de la heroína de Mérimée y la historia de los personajes que se encuentran en escena se fundirán de forma inexorable.

     Adrián Galia -extraordinario y rotundo en el rol de Don José- dirige el ensayo. Capotes, sillas de enea, mesas y espejos componen un decorado sobrio. Los bailarines se entrecruzan y arremolinan de manera efectista; como a Gades le gustaba hacer en el teatro y en el cine. Las luces pierden intensidad y se escucha, en una evocación lorquiana, la rumba ‘Verde que te quiero verde’.

Adrián Galia
 
      La coreografía se desgaja en figuras que preparan la entrada del Torero, eficazmente interpretado por Antonio Hidalgo. Se suceden los ritmos poderosos de palmas, guitarras y tacones hasta que Stella Arauzo, hace su apoteósica aparición con las notas que Bizet compuso para la escena de las cigarreras. Temperamental y rotunda, sigue siendo después de veinte años la Carmen de Gades por antonomasia. La escena se agita en una coreografía que combina meticulosamente las percusiones violentas y los silencios sobrecogedores. Carmen se recrea en la habanera y la compañía se arranca por bulerías y parodia el número del Toreador.
 
     Sevillanas y martinetes preceden al intenso duelo de bastones que se sosiega con la imagen del Torero vistiéndose ante el espejo. Unos compases del pasodoble ‘El Gato Montés’ visten el escenario de fiesta. Carmen, Don José y el Torero buscan su espacio y se enfrentan a un destino conocido de antemano. Cae el telón. Ovación de gala en una noche memorable. 
 
Crítica publicada el 6 de abril de 2006 por Marian Pidal para el periódico 'El Comercio', de Gijón, España. 

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