viernes, 5 de junio de 2015

LA BIBLIOTECA INFINITA: GARCÍA LORCA, 'YERMA'.

YERMA,
UNA MUJER LORQUIANA


MARIAN PIDAL







Federico García Lorca

       Un 5 de enero de 1898, en Fuente Vaqueros, Granada, nacía el gran poeta y dramaturgo Federico García Lorca.
 
    En el año 2012, tuve la oportunidad de admirar una versión de su obra teatral 'Yerma', dirigida por Miguel Narros.
 
   En recuerdo de su natalicio, os dejo la crítica que escribí con motivo de esa representación.


MADRE YERMA
       Miguel Narros ilumina con agudeza incuestionable los personajes femeninos atenazados por un destino implacable y demoledor. Grande del teatro español, ha ejercido durante décadas su magisterio desentrañando las claves sutiles de Fedra, Antígona y Salomé, arquetipos universales, y profundizando en los entresijos de Acacia, Rosita y Gallarda, heroínas de la dramaturgia nacional.
 
     El sábado, el director madrileño llevó al Campoamor un nuevo  montaje de ‘Yerma’, el poema trágico que junto a ‘Bodas de sangre’ y ‘La casa de Bernarda Alba’ integra la trilogía dramático-rural de García Lorca.


 
     Desde su estreno en 1934, ‘Yerma’ revalida su vigencia aferrándose a un argumento intemporal. La obsesión abocada a la locura ante la maternidad imposible pero obligada; la insatisfacción encerrada en una mujer que solo existe para el alumbramiento y cuidado de los hijos. Yerma. Resignación en el hombre atormentado por la murmuración. Juan.
 
    Yerma y Juan se consumen entre reproches. Su tragedia aumenta con el peso aplastante de una sociedad primaria. Ella, como la madre coraje que podría llegar a ser, se rebela. Él se conforma ante lo inevitable. La impotencia y el resentimiento conducen a la muerte de Juan a manos de Yerma. Los acontecimientos no permiten otra opción; el espectador tampoco la espera.
 
     Silvia Marsó, Yerma, pisa firme en su ya dilatada trayectoria artística. Jovial, extrovertida en el rol de Yerma joven, se reafirma en el tercer acto con un perfil abiertamente desgarrado. Marcial Álvarez da vida a un Juan rudo que recuerda por su intransigencia al personaje de Bernarda Alba. Notables las escenas corales de las lavanderas y la romería.
 
 
      La escenografía se resolvió sin alardes pero con habilidad. El escenario, al servicio del simbolismo lorquiano, potenció la presencia del agua, alusiva a la fecundidad, como cauce de río, lavadero o lluvia de tormenta en multitud de escenas. Buen gusto en el vestuario. Iluminación discreta.
 
       La ‘Yerma’ de Narros introduce como fondo de los monólogos poéticos fragmentos musicales compuestos por Enrique Morente. A destacar, el tema ‘Por qué duermes solo, pastor?’ y la nana grabada por Estrella Morente. Algo menos de media entrada. Ovación.

     El texto de la presente crítica fue publicado por MARIAN PIDAL el 11 de junio de 2012 en el periódico 'El Comercio', de Gijón, España.  

Pasaje de 'Yerma':

'YERMA'
 
¡Ay qué prado de pena!
¡Ay qué puerta cerrada a la hermosura,
que pido un hijo que sufrir y el aire
me ofrece dalias de dormida luna!
 
Estos dos manantiales que yo tengo
de leche tibia, son en la espesura
de mi carne, dos pulsos de caballo,
que hacen latir la rama de mi angustia.
 
¡Ay pechos ciegos bajo mi vestido!
¡Ay palomas sin ojos ni blancura!
¡Ay qué dolor de sangre prisionera
me está clavando avispas en la nuca!
 
Pero tú has de venir, ¡amor!, mi niño,
porque el agua da sal, la tierra fruta,
y nuestro vientre guarda tiernos hijos
como la nube lleva dulce lluvia.
 
 
 
FEDERICO GARCÍA LORCA,
5-VI-1898, Fuente Vaqueros, España/
18-VI-1936, Camino de Viznar a Alfacar, España.
Poeta y dramaturgo.

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