martes, 11 de agosto de 2015

PRODIGIOS ARQUITECTÓNICOS: LA CASA DE LIVIA EN EL PALATINO.

 
Livia, la sombra sigilosa y protectora del emperador Augusto



MARIAN PIDAL




Foto: Marian Pidal
 
Livia 
 
       Livia Drusa Augusta o Julia Augusta, más conocida como Livia, perteneciente a la familia Claudia, es uno de los personajes más fascinantes de la Historia.
 
       Nació un 30 de enero en torno a los años 59 o 58 a. C. -la fecha no ha sido confirmada- y murió el 29 d. C. De familia noble y poderosa, se casó en varias ocasiones y tuvo dos hijos: Tiberio y Druso. Fue esposa de su primo Tiberio Claudio Nerón y del emperador Augusto, 'Caesar Augustus'.  
 
Foto: Marian Pidal
 
       Livia y Augusto vivieron durante décadas en el Palatino. Desde la legendaria colina, Augusto cumplió su mandato y Livia, dirigió el hogar como otra madre de familia cualquiera pero, sobre todo, gozó de una gran influencia política siendo consejera de su esposo y colocando en el trono de Roma a su hijo Tiberio, nacido de su primer matrimonio.
 
Foto: Marian Pidal
 
       La mitología nos dice que en el Palatino se hallaba la cueva Lupercal, en la que la loba Luperca crió a Rómulo y a Remo.
 
          El Palatino fue un lugar de asentamiento de numerosas familias romanas poderosas, como la de Octavio y su esposa.
 
     A Livia se le atribuyen muertes y conspiraciones que no han sido probadas en firme. A su alrededor se multiplican y entrelazan hechos históricos y ficticios.
 
     Si concedemos credibilidad a ciertos relatos contemporáneos escritos sobre Livia, hemos de creer que Octavio, obsesionado con su belleza, la forzó a divorciarse de su esposo. Cierto o falso, Octavio y Livia se casaron en el año 38 a. C.
 
Siân Phillips dio vida al personaje de Livia
en la miniserie televisiva 'Yo, Claudio'
 
       Escritos de historiadores cercanos a la familia imperial y novelas históricas con cierta bruma de ficción nos legado una imagen muy controvertida sobre la emperatriz. De ella se ha dicho que era intelectualmente superdotada; hermosa hasta el asombro; diplomática; culta; intrigante; asesina.
 
       En lo que sí coinciden todas las opiniones es en que fue temida  y poco apreciada por el pueblo romano. Su nieto, el emperador Claudio, le rindió honores en el año 41 y la proclamó ‘Diva Augusta’, es decir, Diosa.
 
      Pues bien, de esta controvertida mujer aún se mantiene en pie, en el impresionante Palatino, la conocida como ‘Casa de Livia’.
 
      Con la ‘Domus’, edificada en el siglo I a. C. renacen las incógnitas. ¿Formaba parte del palacio del emperador? ¿Era la residencia oficial de Livia? ¿Por qué algunas estancias eran tan suntuosas y otras tan sencillas?
 
     Después de diez años de restauración, el edificio deja boquiabierto al visitante. Recorre los espacios destinados a las bibliotecas, el atrio, el triclinio, la sala de recepción, el tablino … y aprecia el gusto por la exquisitez y la belleza.
 
     Maravillan los mosaicos y los frescos sembrados de rojo pompeyano, azules, ocres, verdes y otros tonos que producen una explosión de naturalismo a cada paso. Mimo en el detalle; sorprendente perspectiva; calidez y sofisticación.

    Los cubículos más reseñables de la ‘Domus’, una vez finalizada la laboriosa restauración, impecable, por otra parte, son el atrio y las cuatro habitaciones que se comunican con él; el tablino y el triclinio; en ambos abunda la decoración pictórica con motivos extraídos de la mitología griega.
 
Atrio
 
Detalle de los frescos
 
Tablino
 
Tablino
 
Foto: Marian Pidal
 
Exterior bello y discreto; interior, misterioso y complejo, la ‘Casa de Livia’ es una prolongación de su moradora más ilustre: Livia Drusa Augusta, esposa, madre y abuela de emperadores.