martes, 27 de octubre de 2015

ISAAC TURIENZO, LA MAGIA DEL JAZZ: TURIENZO Y PARDO EN BUCHAREST.



Isaac Turienzo y Jorge Pardo en el 'Festival Internacional de Flamenco de Bucharest'




MARIAN PIDAL
 


 
 
video
Isaac Turienzo y Jorge Pardo
 
 
Pardo y Turienzo en Mallorca. Verano 2015
Foto: Marian Pidal
 
 
Jorge y yo. Mallorca, 2015.

DE TODO UN POCO: LA HUEVERÍA ASOMBROSA DE LA FIRMA FABERGÉ.

Joyas preciosistas del orfebre Peter Carl Fabergé




MARIAN PIDAL




     Peter Carl Fabergé nació el 30 de mayo de 1846 en San Petersburgo y falleció el 24 de septiembre de 1920 en Lausana.
 
 
Fabergé
 
     Considerado como uno de los joyeros más brillantes de la Historia, se hizo particularmente famoso gracias a los espectaculares huevos de Pascua que confeccionó entre 1885 y 1917. De los 69 que llegó a finalizar se conservan 61. Además, su extraordinaria pericia le permitió fabricar tiaras y objetos de lujo decorativos.
 
 
Zarina y Zar de Rusia
 
     Su clientela se encontraba entre las grandes fortunas europeas y, sobre todo, en la familia imperial rusa, de la que Fabergé sería Joyero Oficial a partir de 1882.
 
 
 
     A Peter Carl Fabergé la pasión por la orfebrería le ardía en las venas desde la infancia. Su familia se dedicaba a la profesión y sus producciones eran más que notables.
 
 
 
     En 1870, pasó a dirigir el negocio familiar y reveló una capacidad diseñadora que rompió los moldes establecidos y causó perplejidad y devoción por parte de su elitista nómina de clientes.
 
 
 
 
     Fabergé trabajaba con inusitado esmero materiales como esmeraldas, rubíes, platino, níquel, jade, malaquita, cobre, olivinas, lapislázuli, oro, granates, plata, jaspe, zafiros, diamantes ...
 
 
 
 
     Corría el año 1883 cuando el zar Alejandro II quiso celebrar la Pascua Rusa regalándole a su esposa María un huevo en forma de joya. El encargo recayó en Fabergé, el cual concibió un huevo de platino que guardaba en su interior otro de oro más pequeño, que, una vez abierto, mostraba una gallina en miniatura portadora de la Corona Imperial Rusa. La zarina mostró tal satisfacción al ver el presente, que su marido decidió encargar una joya del mismo estilo para las futuras Pascuas y acontecimientos de especial relevancia.
 
 
 
     Los huevos Fabergé escondían delicados detalles como el yate imperial, palacios históricos, carruajes, bailarinas, etc.
 
 
 
 
     La colección fue creciendo al tiempo que aumentaba en belleza y sofisticación. A ello contribuyeron las portentosas filigranas exteriores; la aplicación de los esmaltes, y las más de 140 tonalidades obtenidas por el orfebre, algunas de las cuales  podían variaban su color dependiendo de la incidencia de la luz.
 
 
 
 
     Nicolás II continuó  con la tradición de encargar los famosos huevos de Pascua hasta su fallecimiento en 1917.
 
 
 
 
     Las joyas más impactantes son las conocidas como 'Huevo Azova', 'Huevo del Kremlin de Moscú', 'Huevo Renacimiento', 'Huevo del Cáucaso', 'Huevo del Pensamiento', y 'Huevo del Pavo Real', entre otros.
 
 
 
 
     Las genialidades elaboradas por Fabergé fueron nacionalizadas en 1920 por los bolcheviques.
 
 
 
     Recientemente, en las subastas, una pieza original ha llegado a alcanzar la cifra de 18 millones de dólares.