domingo, 21 de febrero de 2016

DANZAS IMPOSIBLES: 'KAASH' DE AKRAM KHAN COMPANY.

DANZAS INTERCULTURALES





MARIAN PIDAL




       Esta semana tuve el placer de asistir a la representación de la coreografía 'Kaash', creada por el artista Akram Khan. Fabuloso espectáculo en que la Compañía dejó una lección magistral de danza.
       
       Os dejo mi visión personal:
 
 













Danza Intercultural  

MARIAN PIDAL

Segunda jornada del ‘Festival de Danza Oviedo 2016’. Jueves. Turno para la Akram Khan Dance Company y su versión de ‘Kaash’, un hito en el repertorio del siempre ecléctico coreógrafo británico.
 
Estrenada en 2002, ‘Kaash’ fusiona culturas y danzas produciendo una impagable complacencia para los sentidos.
 
La coreografía de Khan; música de Nitin y Oswald; escenografía de Kapoor, y el talento de los cinco bailarines del elenco son una muestra irrefutable de que el tiempo no marchita la genialidad.
 
En el ideario de Khan resplandece, durante apenas una hora, el peso de Cunningham, Graham, Alexander y el ‘Kathak’ indio clásico.
 
Conjunción y dispersión están regidas por un ‘leit-motiv’ minimalista de asombrosa precisión. El objetivo es evocar a Shiva, Krishna y Ganesh -simbolismo ancestral-, sumando la atemporalidad del equilibrio y la inestabilidad sicofísica.
 
‘Kaash’ requiere un tipo específico de danzarín; el capacitado para contagiar emociones corporales y gestuales; en plenitud física; dotado de la retentiva que asimile una sucesión de pasos complejísima. Un virtuoso sumamente flexible, ágil, malabarista, rítmico y concentrado.
 
La ejecución de las tres bailarinas y los dos bailarines participantes fue soberbia. Lo certificaron la soltura de los brazos delineando ‘mudras’ sublimes; giros inagotables; coordinación de mente y físico, en clara alusión a la simbiosis entre el espíritu y el cuerpo. Los intérpretes enlazaron solos, dúos y pasajes de conjunto que aportaron un sinfín de interpretaciones y sentimientos.
 
          La obra comienza con la presencia de un danzarín estatuario que semeja estar incrustado en una pintura abstracta. Durante varios minutos, solo hay quietud y silencio. Súbitamente, los artistas inician evoluciones atávicas al compás de membranófonos; sonidos sintetizados; idiófonos y cordófonos. Se añaden ruidos y la ‘voz en off’ de Khan repitiendo -como en un ‘scat’ tribal- las sílabas ‘Ta Tin Tirekite Tun’, una base rítmica del ‘Tabla’ tradicional de India.
 
La estudiada luminotecnia y el vestuario -muy logrado el juego de los amplios faldones- crean un perfil poético y sofisticado de gran belleza.
 
Excelente entrada y ovación intensa y cálida.      
    

Artículo publicado por MARIAN PIDAL el 20 de febrero de 2016 en el periódico ‘El Comercio’, de Gijón, España.
 
 
  En el centro, Akram Khan
 
'Kaash'
 
 
 
 

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