martes, 3 de enero de 2017

MODA: PELLIZAS INCOMBUSTIBLES.

PELLIZAS,
DE PRENDA DE TRABAJO A 
CLÁSICO EN LAS PASARELAS DE MODA  

MARIAN PIDAL




 
     ¡Feliz Año Nuevo, Amig@s!
    
   Pensando en las bajas temperaturas que este invierno está dejando en medio Mundo, he querido dedicar la primera entrada de este Blog en 2017 a una prenda especialmente térmica: la pelliza.

Robert Redford
 
   Las legendarias pellizas de la década de los setenta del siglo XX no han perdido ni vigencia ni un hueco en los armarios más heterodoxos.
 
 
   Las telas de los abrigos, chaquetones y cazadoras de piel vuelta, se convirtieron en prendas de vestir después de haber servido como elementos ornamentales del hogar en forma de alfombras, tapices y cojines. Por cierto, algun@s reconocid@s decorador@s, están recurriendo a ella para sus diseños vanguardistas de casas, oficinas y otros interiores.
 
 
 
   Las pellizas, además, se utilizaron como complemento de las monturas de los caballos y se transformaron en una prenda de vestir usada por trabajador@s que desarrollaban sus actividades al aire libre, sobre todo las de carácter agrícola y ganadero.
 
 
 
  De repente, una pieza 'menospreciada' por determinadas clases sociales adquirió el marchamo de icónica para una juventud que la asociaba con la protesta rebelde de los setenta.  
 
 
   Fue así como artistas e intelectuales se colgaron las tradicionales pellizas de color tostado, amplias solapas y botonadura central. Después de verlas puestas por Robert Redford, Bob Dylan y Joan Báez, entre otras figuras mediáticas, los jóvenes no dudaron en añadirla a sus roperos.
 
 
 
  Además del color arena, en los ochenta, la pelliza aceptó, diversificándose, otras tonalidades: verde, azul, negro...
 
 
   En España, también se usó la palabra 'McCloud' para nombrar a la pelliza. Este apellido era el de un popular detective, ataviado con el chaquetón de piel vuelta,  que protagonizó una famosa serie televisiva estadounidense.
  
 
   L@s diseñador@s continuaron sacando partido a la rústica prenda de trabajo. No tardaron en ver que la pelliza combinaba sin problema no solo con pantalones tejanos, sino también con los que se confeccionaban con otras telas, y con faldas y vestidos de cualquier largo y hechura.
 
 
 
   Si alguien pensaba que el recorrido de las pellizas llegaría a su fin con el cambio de siglo, se equivocó. Es más, modist@s y gurús de la moda auguraron una larga vida a una pieza que se iba sofisticando y reinventado colección tras colección.
 
 
 
   A partir de 2012, la pelliza sufrió tal cantidad de transformaciones que los modelos apenas tenían una mínima similitud con la nostálgica de los setenta.
 
Steve McQueen
 
   Curiosamente, la pelliza no acepta términos medios. Frente a ella se forman dos grupos opuestos: el de l@s seguidor@s incondicionales y el de l@s que la detestan. Sobre gustos ...
 
 
 
   La pelliza es en la actualidad una vestimenta polivalente. Puede resultar elegante o deportiva; moderna o retro; cara o low cost.
 
 
   Y recordad, si conserváis alguna pelliza 'clásica' setentera en buen estado, podéis obtener por ella una sustanciosa cantidad de dinero a través de tiendas de segunda mano; páginas on line, y coleccionistas.
 
   Un consejo: dadle un repaso a los modelos que en estos últimos años han confeccionado diseñador@s y firmas como Prada, Burberry, Armani, Farrutx, Tommy Hilfiger, Asos, Coach, HervásPiel, Pull and Bear, NoName, Dankopel, Marni, Caramelo, Adolfo Domínguez, Loewe, Etro y Miu Miu.
 
 
 
 
 
 
  
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
McCloud
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
Ryan O'Neal